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Archive for June, 2010

25
Jun

Hipoteca Postal BanCorreos

 

En la búsqueda por incrementar el atractivo de un producto bastante devaluado, BanCorreos ha modificado las condiciones de su Hipoteca Postal.

La oferta actual lo invita a domiciliar la nómina en la entidad y con ello obtener una tasa para su Hipoteca a tipo variable de Euribor + 0% los primeros 6 meses.

Asimismo ofrece para los períodos posteriores al primer semestre una tasa del Euribor + 0,59%, un punto menos que la oferta anterior de Euribor + 0,60%.

Para mantener estos tipos de interés, la entidad requiere un elevado grado de vinculación:

Contratar el seguro de vida y hogar en BanCorreos.
Contratar el Seguro de Protección de Pagos.
Realizar una aportación a un Plan de Pensiones o a un Fondo de Inversión DB
Utilizar la tarjeta de crédito BanCorreos, por un valor mínimo anual equivalente a una cuota mensual del préstamo.

La Hipoteca Postal BanCorreos está destinada a la compra primera vivienda y financia hasta el 80 % sobre valor de tasación. Asimismo esta oferta es válida para la subrogación, es decir, si traspasa su hipoteca desde otra entidad.

Con un plazo de amortización de hasta 30 años, la primera revisión del tipo de interés se hará a los 6 meses. Con posterioridad las revisiones serán anuales.

Respecto de los gastos adicionales, la Hipoteca Postal se encuentra sujeta a las siguientes comisiones:
• Comisión de estudio: 0%
• Comisión de apertura: 1,00% (mínimo 400 euros).
• Compensación por desistimiento: 0,50% si se produce en los cinco primeros años y del 0,25% posteriormente.

A pesar del intento efectuado, pueden encontrarse mejores hipotecas en el mercado.

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Hipoteca Postal BanCorreos

25
Jun

El mercado no es justo (o se pasa)

Ciudadano confiado...

Ciudadano confiado…

Como leo mucha poesía económica, me he decidido hoy a abordar un tema molesto, aprovechando que ha sido fiesta en muchos sitios y que voy a tener menos lectores:

Al mercado no le importan nuestras pamplinas moralistas. El mercado no se para a pensar si se esfuerza más el que cava zanjas de sol a sol o si tiene mayor valor económico el esfuerzo físico, el esfuerzo intelectual, el riesgo o la rentabilidad. Al mercado le importan un huevo nuestras disquisiciones sobre si debe ganar más un licenciado en Bellas Artes, un fontanero, el ingeniero de un embalse o un paracaidista.

El mercado no piensa: sólo sabe en qué puestos se necesita gente y qué trabajos está dispuesta a desempeñar la mano de obra disponible. Y cuando un puesto es muy solicitado y hay pocas vacantes, el precio baja. Y cuando un puesto tiene más vacantes que personas interesadas en cubrirlo, el precio sube.

El que no esté a gusto con su trabajo, que busque otro. El que no esté a gusto en el campo, que se vaya a la ciudad. El que no esté a gusto en la ciudad, que se vaya al campo. Y el que no esté a gusto como trabajador, que se haga empresario, o viceversa.

La libertad es lo que tiene: que nos hace responsables de nuestras decisiones y, peor aún, de las consecuencias que puedan tener estas decisiones.

Si viviésemos en un país donde, por cuota, nos indicasen a qué trabajo debemos dedicarnos, podríamos muy justamente quejarnos de que no se nos trata justamente. Pero como vivimos en un páis dónde todo, o casi todo, está en nuestro abanico de posibilidades, hacemos lo que queremos y nos amoldamos a lo que pase.

¿No te gusta la oficina? Súbete al andamio. ¿No te gusta el andamio? Estudia y busca una oficina.

Es posible escrutar la realidad en busca de un ejemplo ínfimo que contradiga esto , y se encuentran esos ejemplos, pero siempre lejanos y minoritarios. Pero lo común, lo cotidiano, lo frecuente, es que estemos donde estamos por nuestra propia decisión.

Lo que pasa es que nos olvidamos y nos gusta echar la culpa a otros. ¿O no?

 

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El mercado no es justo (o se pasa)

23
Jun

Diferencias entre invertir y especular

A veces nos puede el cachondeo con las etiquetas...

A veces nos puede el cachondeo con las etiquetas…

Siguiendo con esta línea de artículos en los que trato de aclarar ideas, vamos hoy a hablar de dos conceptos que nos cuesta diferenciar, y cuya confusión tiene toda clase de efectos perniciosos, desde los económicos a los sociales, porque cuando a un inversor se le llama especulador se esta desincentivando a cualquiera a crear riqueza.

Ya hemos hablado muchas veces de que el hecho de que la empresa esté mal vista en España puede ser una de las raíces de nuestro paro crónico, pero hoy no abundaré en eso, ni me meteré en si hay muchos o pocos especuladores. Hoy vamos a la raíz de la idea:

Especular es comprar un bien con la idea de obtener un beneficio por el simple aumento de precio de ese bien derivado de su escasez, del aumento de la demanda o de otras condiciones del mercado. El especulador no tiene intención de producir nada con ese bien, sino simplemente de conservarlo durante un tiempo para volver a venderlo a un precio superior al que pagó para adquirirlo.

Inversor es el que compra un bien o sufraga su montaje, con la intención de obtener un beneficio de su explotación, o aporta un dinero a una sociedad para que esta lo explote y le pague un rendimiento.

La diferencia es clara: si el capital se integra en la producción, es inversión. Si lo único que hace el bien adquirido es dejar pasar el tiempo, es especulación.

Por tanto, el tío que compra una casa para vivir en ella, vive en ella, o la alquila, y la vende después de unos años no es un especulador. Es un inversor. Si tiene la casa vacía y espera unos años para venderla a un precio superior al que la compró, es un especulador.

Lo mismo sucede en la Bolsa. El que compra acciones para recibir un dividendo o un rendimiento de la empresa de la que se hace accionista, es inversor, y ayuda a la empresa a financiar sus proyectos. El que compra hoy para vender la semana que viene pensando que la acción subirá pro una u otra razón, es un especulador.

Y no juzgo ni a unos ni a otros, porque los especuladores también crean empleo y mueven el mercado, pero es importante distinguirlos. Y más importante aún sería que nuestro sistema impositivo los distinguiera. Me parece a mí, vaya.

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Diferencias entre invertir y especular

22
Jun

Aumentar importe subrogación Hipoteca Naranja de ING Direct

La hipoteca NARANJA de ING DIRECT para subrogación es una de las más promocionadas en el mercado español. Esta hipoteca sin comisiones, y sin suelo, tiene una modalidad especial para quienes quieran llevar su préstamo a esta entidad, incrementando el importe.

Si quiere llevar su hipoteca para mejorar las condiciones y pedir más dinero:

  • Euribor + 0,89 (2,57% TAE) Si su hipoteca es igual o mayor de 150.000€.
  • Euribor + 0,99 (2,66% TAE) Para hipotecas menores de 150.000€.

ING DIRECT, sólo requiere de tres productos asociados:

Esta hipoteca no aplica un tipo de interés mínimo y no cobra ninguna comisión. Es decir que no pagará por por apertura, compensación por desistimiento, por amortización parcial y amortización total como también por subrogación y por cambio de condiciones.

Si desea realizar una comparación entre las hipotecas que comercializan las entidades financieras en España, puede acceder al sitio más completo, Hipolisto.

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Aumentar importe subrogación Hipoteca Naranja de ING Direct

21
Jun

Que pague el Estado

Que sí no podemos, que si la abuela fuma...

Que sí no podemos, que si la abuela fuma…

Una de las frases más recurrentes que escuchamos pro ahí, al hablar de cualquier cosa, es “que pague el Estado “esto, o aquello. O que tal o cual gasto debería correr por cuenta del Estado.

No sé qué concepto de Estado tendrá la gente, pero empiezo a pensar que muchos no entienden lo que es el Estado, o lo imaginan como un ente divino y paternalista, al que sólo le falta el símbolo del ojo metido en el triángulo para ser eterno y todopoderoso.

El Estado somos nosotros, entendidos como población trabajadora y contribuyente, y cuando decimos que algo, lo que sea, es del Estado, estamos diciendo que es nuestro. Del mismo modo, cuando pedimos que el Estado pague algo lo que estamos pidiendo en realidad es pagarlo nosotros.

Luego, en la práctica, sabemos que el Estado es más de unos que de otros (como la granja de Orwell, donde unos animales eran más iguales que otros), sabemos que siempre pagan los mismos para que los mismos pongan el cazo, y sabemos muchas otras cosas que se apartan de la teoría, pero si no tenemos claro el concepto inicial nos acaban vendiendo cualquier moto por el simple procedimiento de inducirnos a pedir aquello mismo que nos perjudica. Cuando pedimos que pague algo el Estado pensamos automáticamente que se le pedirá el dinero a otros, pero la verdad, la sangrante verdad es que nos lo van a pedir a nosotros, proque lo de hacer quepaguen los ricos para que los demá s recibamos es un truco cainita que se basa en excitar nuestra enviadia para hacernos pagar más. No a los ricos, proque ricos hay pcoos: a la mayoría.

Por tanto, hay que tener bien claro que cuando el Estado estimula la economía con inversiones, o reventando aceras para ponerlas de nuevo, lo que está haciendo en realidad es tomar nuestro dinero y ponerlo a trabajar en unos fines que se entienden mejores que los que nosotros o los empresarios tendríamos para ese dinero.

Cuando el Estado mueve la Economía en vez de ser la Economía la que mueve el Estado, nos encontramos con la paradoja del ciclista que dice que a él lo mueve la bicicleta, en vez de ser al contrario.

Y quizás, cuesta abajo, sea cierto.

En llano, o cuesta arriba, es una chorrada.

 

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Que pague el Estado

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