Oct
La hipoteca con peineta
La dan con el maletín de director al tomar posesión de una sucursal.
Después de encomendarse al horóscopo o la divinidad correspondiente, el futuro comprador de un piso se pone a buscar la vivienda de sus sueños exigiéndole una serie de características que encajen con su presupuesto y también, más o menos, con sus necesidades: metros cuadrados, habitaciones, que tenga luz aquí o allá, que los gastos de comunidad no sean como pagar una segunda hipoteca, ascensor, etc.
Lo que casi ningún futuro hipotecado se plantea es que la vivienda, además de él, le tiene que gustar al banco, porque en caso contrario no recibirá financiación para comprarla.
Quizás por esta razón los pisos usados han bajado un 34 % mientras que los nuevos no alcanzan ni de lejos esa bajada: porque el piso nuevo tiene un precio más o menos conocido para el banco, mientras que la tasación del piso antiguo es mucho más subjetiva y dificultosa.
Otro día, si queréis, hablamos de qué es lo que valoran los bancos, pero tened en cuenta que el banco tiene tanta voz y tanto voto como vosotros a la hora de decir que este o aquel piso me gustan un poquito más.
Su peineta es la de la chulería y el casticismo.
La nuestra, sólo la de Martirio. O la del otro significado, más familiar, de la palabra.
O sea que ojo.
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La hipoteca con peineta

