El jardín de las Delicias, de El Bosco

El jardín de las Delicias, de El Bosco

Continuamos la entrevista con D. José Félix Merino Escartín (Registrador de la propiedad)

P: El tratamiento legal del suelo es muy diferente según los países. ¿Considera que estamos igual, mejor o peor que en otros países de nuestro entorno en cuanto a este tema?

R: En España se ha consumido mucho suelo –demasiado- desde hace décadas. Esto se percibe con más claridad en las islas –yo vivo en Tenerife- donde por definición es un bien escaso.

Pero más que la cantidad, lo problemático es dónde, porque nosotros no tenemos una presión demográfica grande en el conjunto del territorio, ni predominan los hogares unifamiliares con su pequeño jardín como en Norteamérica. Sin embargo el desarrollismo se ha concentrado en zonas muy sensibles como son las costas y las grandes ciudades.

Por estos desequilibrios, nuestra situación es peor, sin embargo tenemos abundantes recursos territoriales, respecto de los cuales nuestras leyes deberían de fomentar un reequilibrio demográfico.

P: Cuál es su valoración de la última –reforma- la ley del suelo? ¿En que se podría mejorarse? ¿Sería bueno liberalizarlo completamente?

R: La nueva ley del suelo ahonda en el contenido social de la propiedad, tratando de buscar un muy difícil equilibrio entre no entorpecer las iniciativas particulares y preservar los derechos de la comunidad, haciendo efectivo el derecho constitucional a una vivienda digna. También se encuentra muy constreñida por las amplias facultades que tienen sobre la materia las comunidades autónomas.

Para determinar sus posibles mejoras, tal vez conviene que pase un poco de tiempo. Debería de ahondarse en mecanismos de transparencia que eviten casos de corrupción que todavía salpican a los ayuntamientos, armonizar la situación legal en las diversas comunidades autónomas, hacer un seguimiento de si ese 30% para viviendas sociales se cumple, es excesivo (lo será si reduce aún más el sector tan deprimido de la construcción) o, por el contrario, si es insuficiente.

Soy contrario a la liberalización del uso del suelo. Aunque pudiera permitir una disminución de uno de las costes de las edificaciones, reduciendo la especulación, sin embargo tendría inconvenientes de mucha mayor magnitud como la dispersión de los núcleos de población que encarecería los servicios y podría resultar perniciosa desde un punto de vista ecológico.

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Nuestras leyes deberían de fomentar un reequilibrio demográfico